Momentos I

… de ficciones viables:

– Te debo el estar satisfecho porque te veo sumisa y que has elegido esa sumisión. Pero es preciso que yo ejerza esta sumisión, que la exija de tu boca, de tus manos, de tus pies y sobre todo de tu grupa, porque eres y debes ser ante todo un culo, perpetuamente ofrecido al látigo.
– ¿Lo recordarás?
Sí, recordaré que no soy más que un culo y que no debo pensar, ni ver, ni hablar, ni sentir más que por él.

_»Beacul»_ S. G Clo´zen_ Colección La sonrisa vertical
_Tusquets Editores.

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