Sentencias I

_Pero no sabía si sentía horror de sí misma por ser una esclava… o por no serlo lo bastante. No era ni lo uno ni lo otro; se horrorizaba de ya no ser amada. ¿Qué había hecho, qué había dejado de hacer para que ya no la quisiera? Qué loca estás, O, como si tuviera algo que ver con los méritos, como si pudieras hacer algo. Los hierros que le oprimían el vientre, la marca que le cruzaba los riñones, eso era ella; se había mostrado altanera porque esas marcas proclamaban que aquel que se las había impuesto la amaba lo bastante como para apropiarse de ella. ¿Acaso valía de algo sentir vergüenza ahora, cuando si él ya no la amaba aquellas marcas indicarían para siempre que ella le pertenecía? Ya que después de todo, él seguía deseando que ella le perteneciera.

Fragmento de «Retorno a Roissy » de Pauline Réage

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