Un año de una esclava


Aqui os dejo un escrito que me hace llegar adriana{MT} en el aniversario de su entrega a su Señor.

Estaba cansada de mi vida, así que decidí subirme a ese tren. Sólo necesitaba un par de días para desconectar, tal y como había hecho veces anteriores… al llegar a la ventanilla me comunicaron que no había billetes para ese tren… Ya me había hecho le idea de irme un par de días, así que le dije déme un billete para el tren que tú quisieras coger esta tarde. Aun sonrío al recordar la cara de asombro que puso Marina, así se llamaba la amable taquillera… dudó un poco, pero al final me endosó un billete para el tren que hacía el recorrido de la cornisa cantábrica.
Hombre, tantos días no había previsto, pero tampoco me pareció mala la idea…

Llamé al trabajo y a casa y les comuniqué que volvería en una semana. Guardé el poco equipaje que llevaba en una taquilla y me dirigí a un centro comercial a comprarme algo de ropa, la que llevaba no me llegaba para tantos días!

Sobre las 8 de la tarde tenía la salida el tren… allí estaba yo, ubicada en mi departamento, con una ilusión algo inusual en mí… Partió el tren y en mi interior una voz me decía, aquí dejas cosas que nunca mas volverás a ver…

Después de observar el departamento y acomodar la ropa en su sitio… decidí ir a tomarme un te al vagón cafetería. Me resultó curioso… había caras conocidas de mis anteriores viajes en tren, a pesar de ser la primera vez que viajaba en éste … Nos saludamos, sonreímos y de una manera queda nos acercamos a tomar algo en la barra del bar…

Después de un par de tes, quedamos los que estábamos allí para cenar juntos en la misma mesa… y así fue… una cena tranquila y distendida, conversaciones más intrascendentales que otra cosa, pero para ser la primera noche no estuvo mal…

La noche siguiente, decliné la invitación de cenar con ellos, no en vano el cometido de ese viaje era recolocar muchas cosas de mi vida y de esa manera difícilmente podría hacerlo… Esa noche cené sola en una mesa, mirando al horizonte y reflejándome en el cristal… alguna lágrima quiso aparecer…

Estaba tomando mi obligado té cuando apareció El. Rozó mi mesa al pasar y sonrió, interpreté que así se disculpaba… Mi mirada no pudo apartarse de su camino, un paso seguro y cadencioso, parecía que fuera el dueño del cotarro…

Todo el mundo que andaba por el restaurante le saludó, ellos con cierta envidia y ellas como si estuvieran adorándole… Y yo, allí quietita, en mi mesa, contemplando el espectáculo… algo tenía, aun no sé el qué… pero me levanté de la mesa, y me acerqué a el… me presenté… buenas noches soy adrianna…y El me contestó, buenas… puedes llamarme MALDITO… ante esa respuesta … esta mujer solo pudo reaccionar preguntándole si hacía honor a ese nombre… sonrió… y solamente dijo… no sé, yo creo que si…

Llegó el siguiente día… probablemente algo de la cena no me sentó bien, o quizá la aparición de El, pero ese día lo pasé descansando en mi compartimiento… al llegar la noche, un nerviosismo especial me invadió… donde estaría ese hombre tan extraño? Quién era? Que hacía allí? Estaba también solo como la mayoría de los que íbamos en ese tren?

Entre ese montón de preguntas quedé dormida… Amaneció un nuevo día en el que ya me encontraba bastante mejor.. así que fui a cenar al restaurante…llegué tarde, mi mesa estaba ocupada… el camarero me dijo… le esperan en la mesa del fondo… no tuve tiempo de pensar en nada…mis pies me encaminaban directamente a aquella mesa!!

Buenas noches adrianna…era El… buenas noches MALDITO…. Comenzamos a cenar, a charlar de todo y de nada, de lo humano y lo divino, del trabajo, de amores y desamores…

Te apetece jugar? Palabra mágica donde las haya…jugar!! Cuántas veces había aceptado un invitación así… cuántas veces a mitad del juego me había aburrido y abandonado! Es mas pensé… juguemos, solo quedan cuatro días de viaje… que puedes perder nena??

Aun a día de hoy sonrío por lo inocente que fui esa noche… aun sonrió porque una vez mas me equivoque…

De esa invitacion de jugar ha pasado ya un año, un año en el cual he aprendido a jugar y a perder… es complicado, vaya que sí… he aprendido que la vida a pesar de en este caso haber jugado con ambos… al final de todo me puso en su camino…

Debo dar gracias a todos los que han pasado por mi vida, a quienes me quisieron, a quienes me odiaron y a quienes a su manera alimentaron esa parte masoca que tiene adrianna… todo ello formó parte de ese juego cuyo resultado es el que estoy viviendo…

Feliz, amada, educada, humillada y una vez mas digo amada, por un ser excepcional… ese santo grial que todos buscamos y que yo tuve la suerte de encontrarlo…

Gracias MALDITO por coger mi mano y tener ganas de educarme, de alimentar a mis chicas, de enseñarme que la vida tiene un maravilloso color… en el cual me pierdo cada noche, en el cual me gusta verme reflejada…

Gracias por ayudarme a no volver a coger esos trenes de cercanías…

Gracias por su paciencia, su sabiduría y muchas mas cosas que me las guardo para ambos…

Gracias por elegirme como su compañera de viaje, ese viaje en el que descubriremos que después del infinito existe algo más y que lo viviremos juntos desde el principio.

adrianna{MT}, feliz, enamorada y orgullosa esclava de su Señor MALDITO

Un comentario en «Un año de una esclava»

  1. Hola adrianna, me ha parecido un relato entrañable de como conocistes a tu Amo,parece que ha veces el destino, esta ya trazado de antemano.

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